
Después de los buenos comentarios de la gente acerca de la película “El curioso caso de Benjamin Button”, decidí salir de la rutina para darme ese gusto de verla y, después de tanto tiempo de estar en cartelera, era de esperarse que el film ya mostrara marcas de deterioro, además de estar mal encuadrada gracias a los excelentes proyeccionistas que tenemos aquí en Mexicali.
El curioso caso de Benjamin Button es una película de situaciones del pasado narradas por el mismo Benjamin, pequeñas historias extraordinarias que logran atrapar al espectador durante tres horas que pasan desapercibidas. Trata de un bebe que nace viejito y que, al transcurrir de los años, al contrario de envejecer, rejuvenece inexplicablemente.
El concepto no es novedad, ya que la película se asemeja y retoma bastantes aspectos que pudimos observar en Forest Gump, como lo es la conexión maternal que tienen ambos personajes principales notorio en las frases “You never know what’s coming for you” y “Life is like a box of chocolate, you never know what you’re gonna get”.
La trama envolvente de ambas películas se desata cuando la niña bonita se fija en el protagonista raro desencadenando una historia de amor que, predeciblemente será imposible. En una etapa de sus vidas, ambos protagonistas sufren el desamor por la mujer amada y, en época de guerra, mantienen el contacto por medio de cartas y postales.
Al parecer los barcos, el mar, las tormentas, los viajes y los afroamericanos son parte fundamental para que estas historias cobren este impacto y mantengan al cinéfilo a la expectativa. Benjamin también encuentra a una especie de capitán desquiciado que le enseña el valor de la vida, muy parecido al Teniente Dan de Forest Gump; ya embarcado, cuenta breves historias de los tripulantes, y una en especial en la que de favor se le pide llevar el dinero a la madre después de muerto, como Bubba.
Los efectos especiales son excelentes, a excepción de varias escenas en las que el anciano Brad Pitt que, en vez de parecer viejo, era más similar al ET metido en las nuevas escenas de la película en su edición de 20 aniversario, las cuales son muy malas.
Una película en la que la acción, el drama, la comedia y la nostalgia hacen participes para formar, en conjunto, no una nueva propuesta cinematográfica, pero si un momento de entretenimiento que vale la pena disfrutar. Por cierto, también se muere la mamá.













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