Hoy dará inicio la nueva gira mundial de Britney Spears, en la ciudad de New Orleans (EUA), titulada Circus: Starring Britney Spears, con la que la diva estadounidense pretende regresar a los escenarios después de que su quinto material discográfico Blackout, no tuvo los resultados esperados para realizar su tan esperado espectáculo. Pero tanto alboroto por este regreso ha tenido notoria ayuda publicitaria por parte de algunos medios de comunicación y artistas de gran reconocimiento en el mundo del pop. Hay que aceptar que ella no lo ha hecho sola y, si esta gira funciona como lo esperado, habrá que agradecerle a los que le dieron un empujoncito para limpiar su manchada imagen que no vale la pena recordar.
En primer lugar, tenemos a los premios VMA que, en su edición pasada, le dieron a Spears un trato que jamás había acontecido en esta ceremonia. Aún cuando ofreció en repetidas ocasiones presentaciones musicales de sus hits del momento (1999, 2000, 2001, 2004 y 2007), con dos aperturas que fueron su mejor y peor presentación respectivamente, en el 2008 todo giró en torno a ella. Apareció en los spots junto al actor inglés Russell Brand- conductor-, una cámara la siguió desde su camerino hasta el escenario para dar la bienvenida oficial, y obtuvo tres premios, entre los cuales se encontraba el de Mejor Artista del Año.
Bonita disculpa de parte de la televisora musical por haberla utilizado en el 2007 para superar el bajo raiting registrado en los anteriores años, incluso hasta burlándose de ella y de sus hijos a través de la entonces conductora Sara Silverman; los favores se devuelven y MTV lo regresó dándole el mejor premio de la noche que, sinceramente, no merecía ganar en un año en donde solo tuvo un disco sin el éxito esperado. Al parecer no buscaban limpiar tal fracaso sino realzar el éxito que venía en puerta a tan solo dos meses de la ceremonia, es decir, el lanzamiento de su nuevo sencillo Womanizer, desprendido de su sexto y actual material discográfico Circus.
Para abrir el espectáculo, el tour contará con la presentación de las Pussycat Dolls, este quinteto de pseudocantantes bailarinas que, aunque parecen haber agarrado fuerzas con su When I Grow up, apuestan por treparse en el telón de Britney para tomar mayor fuerza y renombre en el ámbito popero o, por el contrario, hacer más llamativa la idea de asistir al espectáculo pagando un dos por uno en popstars.
Por si esto fuera poco, la también estadounidense Madonna la llevó por el mundo, a través de su Sticky and Sweet Tour, mostrándola en las pantallas del show durante la interpretación de Human Nature – misma que cantaron a dueto en el concierto de Los Ángeles, CA- y con su famosa frase It’s Britney Bitch. Es obvio pensar que la reina del pop no necesita de la presencia de la princesa para generar más recursos, y aunque hayan realizado trabajos compartidos anteriormente, es casi indudable que el motivo de Madonna era contribuir al regreso de lo que, al menos hace algunos años, se pensaba pueda ser su sucesora.
Los numerosos rumores de la posible presentación del Circus Tour Starring Britney Spears en los mismos países de Latinoamérica en los que Madonna estuvo dejan ver que el favor, más que la simple publicidad visual, deja abierta la puerta a Britney y, dado que Europa y Estados Unidos eran mercado ganados, se espera entonces que esta gira se presente en Brasil, Argentina, Chile y México, lo que se pensaba imposible después de la desagradable experiencia de la interprete de I’m Slave 4 you en este último con su Dream Within a dream Tour.Favores con intereses que van más allá del compañerismo artístico, tan así, que se especula una pequeña participación de Madonna en la gira de Britney Spears nada más y nada menos que en el Staples Center de Los Ángeles. Tal vez sea una coincidencia que este suceso vaya a ocurrir en el mismo lugar donde aparecieron juntas en Octubre del 2008 pero, confirmado o no, la ola publicitaria lleva a la princesa del pop de la mano de la misma reina que, al parecer, está convencida de que no hay mejor candidata a su trono.
Y lo anterior se infiere al escuchar en el canal de televisión E! comparaciones como que Hannah Montana – o Miley Cyrus como prefieran llamarla- va por el camino indicado para convertirse en la nueva Madonna, con un concierto internacional nada lejos de la talla tecnológica de esta y ganancias multimillonarias; al ver a la adolescente en distintos blogs gays de la web; y al leer en la revista People la propia declaración de la estrella de Disney diciendo que le encantaría ser como la “sticky and sweet american blond” del momento. Si, lo cierto e innegable es que la reina y la princesa del pop se ven agraciadas por el público gay de todo el mundo, al menos en su mayoría.
Con todo lo anterior, y con los altos costos de los boletos que van desde los 34 hasta los 750 dólares –que seobrepasan los mismos de Madonna a nivel mundial-, podemos esperar que el Circus Tour Starring Britney Spears no solo logre la aceptación y el regreso de la princesa del pop sino que, además, recaude ganancias similares a los cerca de 242 millones de dólares que el Sticky and Sweet Tour de Madonna ha recaudado tan solo en su primera emisión, y superando así los 48.7 millones que Britney Spears recaudó en su pasado Onyx Hotel Tour en el 2004.
Ante esta situación, hay que estar alertas para que la princesa del pop no arruine de nuevo la gran expectativa que existe a tan solo unas horas del inicio de lo que será el primer concierto –ya que todo puede esperarse a estas alturas-, y no defraudar el esfuerzo de todos los que han depositado su confianza ayudando con sus granitos de arena; favores que van más allá del escándalo farandulero que vemos a simple vista en una industria donde las divas dejan claro que no están dispuestas a dejar sus tronos tan fácilmente.













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