El amor podrá ser uno de los temas más trillados en canciones, historias de cine y obras literarias, pero el amor es más que un tema que adornar con música o retórica. Es una práctica…es un arte. Durante siglos se ha escrito y hablado del amor como la mayor bendición y maldición del hombre, pero hay mucho más detrás de la representación teatral de esta emoción.
¿Qué hay más allá? La verdad. La verdad detrás del sentimiento transitorio, detrás de las “mariposas en el estómago” y la taquicardia constante. Detrás del sin fin de manifestaciones corporales, existe la realidad sobre este sentimiento, la conjugación entre dos personas, dos pensamientos, dos personalidades, dos visiones de la vida.
Dos personas comparten su tiempo y se hacen llamar “novios” por varias razones, en especial porque se siente ese “no se qué” hacia la otra persona. Después de un tiempo, esta relación evoluciona y se convierte en algo más.
Durante el noviazgo – dure el tiempo que dure – las personas mostramos nuestra mejor cara y nuestro mejor carácter, y esto puede ser porque el amor saca lo mejor de nosotros, nos ilusionamos, soñamos, estamos casi permanentemente de buen humor y nos sentimos plenos.
Una vez que pasa esto que los psicólogos llaman “enamoramiento” , que se define como un proceso que en sus primeras fases, se abastece fundamentalmente de química.
Realidad después de la euforia
Una sustancia en nuestro cerebro denominada feniletilamina obliga la secreción de la dopamina o la norepinefrina, que por sus efectos se parecen a las “anfetaminas”, las cuales producen un estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja.
Georgina Montemayor Flores, de la facultad de Medicina de la UNAM lo denomina como un “estado físico-químico de demencia temporal, y afirma que este puede durar un máximo de 4 años”.
Al pasar el enamoramiento, comenzamos a percatarnos que la otra persona tiene defectos, que tal vez nos molestan un poco más que antes, o incluso aparecen algunos que no se habían manifestado (regularmente esos defectos ya están ahí, sólo que por alguna razón no los detectamos).
La otra persona empieza a parecer molesta a ratos, incluso si todavía la amamos... ¿Por qué? Porque es perfectamente normal. La demencia química terminó. Estamos en la realidad, en donde se tiene que luchar por mantener el amor vigente.
Aún así, después de terminado el enamoramiento, muchas personas siguen en una relación, aprendiendo a adaptarse, a tolerar, a aceptar y entender a su pareja. Esto es lo que hace la mayoría de las parejas. Esto es lo que han hecho las personas a través de los años para conservar una relación.
Más que un sentimiento espontáneo
Según Erich Fromm, en su famosa obra El arte de amar, el amor requiere un gran esfuerzo y conocimiento. No es sólo esa atracción sexual, sino que es algo más complejo. La mayoría de las personas supone que amar es fácil, y que lo difícil es encontrar a alguien a quien amar, pero una vez que la encontramos, suponemos que amar se trata de ser amado, y no tanto de amar.
Erich Fromm expone en su libro su teoría del amor, llamándolo “la solución al problema de la existencia humana”. Afirma que el hombre busca diferentes cosas para solucionar su soledad, tales como adorar animales, conquistas militares, lujuria, trabajo obsesivo, creación artística, amor a Dios, amor al Hombre.
La sexualidad aparece también como una respuesta a la ansiedad que le causa al hombre su soledad. Pero el amor maduro parece ser la mejor solución.
Puede ser esta la razón por la cual todos los seres humanos pasamos la vida buscando a quien amar, y mejor aún, buscando a quién nos ame. Ser amado es placentero, alimenta nuestro ego. Pero amar, implica un gran sacrificio, y un gran corazón.
Matrimonio: consumación buena o mala de una relación
Una vez que la relación evoluciona – en el mejor de los casos - las personas deciden contraer matrimonio, una etapa más en una relación amorosa. Diferentes factores se conjugan en un matrimonio, como el factor económico, social, afectivo y psicológico y el amor llega a no ser suficiente.
Se puede pensar que, con estas referencias, el número de matrimonios disminuiría, pero hasta el año 2005 las estadísticas no se muestran tan fatalistas. Según INEGI al 2003 se registraron 584 mil 142 matrimonios, al 2004 la cifra fue de 600 mil 563, en el 2005 el número de matrimonios registrados es de 595 mil 713.
A pesar de que el número de matrimonios no descendió dramáticamente, podemos ver que el número de divorcios sí aumentó notablemente, pues al año 2003 se registraron 64 mil 248 divorcios, en el 2004 67 mil 575 y para 2005 la cifra es de 70 mil 184 divorcios. De hecho, Baja California está entre los 4 estados del país con mayor índice de divorcio.
Según INEGI, de cada 100 personas que se casan en el estado, 32 se divorcian. Después le sigue Chihuahua con 31, Aguascalientes con 20 y por último Yucatán con 19.
Es difícil predecir o anteponerse a los hechos cuando se está dentro de una relación. Estos factores no son reglas o leyes y siempre podremos sobrellevarlos, siempre y cuando ambas personas estén dispuestas a apoyarse, respetarse y luchar por su relación.
Recordemos que el amor es el sentimiento que, bueno o malo, bendito o maldito, todas las personas deseamos conocer y experimentar. Cada vez que encontramos alguien a quien amar, nos arriesgaremos, a pesar de las estadísticas y nuestras experiencias, seguiremos dispuestos a intentarlo una vez más.













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