miércoles, 14 de octubre de 2009

Discriminación a homosexuales


¿El problema empieza en casa? ¿Son los padres y los hermanos por quiénes empieza la discriminación?

Una persona con preferencias sexuales de su mismo sexo, no es menos que una heterosexual es tan ordinaria como cualquier otra, solo que la sociedad impone estereotipos y no acepta algún o algunos otros con los que no hayan sido educados, es ahí donde el juzgar y discriminar se convierte en un estereotipo.



En la opinión de la psicóloga Irene Walther (egresada de la Facultad de Ciencias Humanas), las relaciones homosexuales si no pueden ser aceptadas deben ser respetadas, no denigrar ya que la persona lesbiana o gay no deja de ser un ser humano, ni de sentir. Cuando se le presentan casos con esta situación, se quiere hacer ver a las personas involucradas, que cada uno piensa diferente a otro pero es necesaria la convivencia en armonía, ya que son una pequeña sociedad que día con día conviven.


Cuando la psicóloga recibe un caso con esta temática, trata de involucrarse lo más posible, indagar y profundizar en la historia familiar, no es ético dar una opinión o una orientación sin conocer los antecedes. Se necesita saber porque ese rechazo a un hijo y tratarlo como una persona que esta enferma.


El homosexualismo no es una enfermedad, solo es una preferencia diferente.
La psicóloga como experiencia nos comenta, que es cuestión de disposición de la familia, después de varias sesiones, el aceptar a un hijo con esta orientación, la decisión esta en cada persona. Y no solo de la familia si no de la sociedad en general.

Por último, nos platicó que su labor es orientar y dar una conclusión al tema (en este caso el homosexualismo) en donde cada miembro pueda sentirse pleno y en armonía ya que en estos casos cada persona lo sufre y vive diferente, lo importante es alcanzar la felicidad con los seres que te rodean.

No expresar las preferencias es algo que limita o corta la armonía y el derecho a elegir, ya que se vive en un espacio que no es creado para esa persona y en él que no se podrá adaptar por más maravilloso que sea.
Para alcanzar la felicidad hay que estar consciente de los riesgos, todo implica consecuencias.

Sentirse un ser humano respetado y dejar de ser señalado es la idea que tengo de aceptación por parte del resto de la sociedad. Considero que una persona homosexual no pide amistad con todo mundo pero un trato digno sí, que no exista distinción de ningún tipo, que sea un trato justo.

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