La temática suena convincente para cualquiera, pero en realidad el conductor elige las dos opciones que deben competir. En ocasiones se convierte más en un talk show que en una programación musical. Se presentan patrocinadores, se hacen pequeños anuncios y después van a corte comercial. Aproximadamente cinco minutos son destinados a éstos últimos para que al regresar el conductor apenas ponga las opciones que serán reproducidas.
Mientras presenta las canciones a la audiencia, aún hay que esperar qué llamadas logren entrar al aire y que el radioescucha presente su voto. Todavía se debe esperar la mini-conversación que el conductor tiene con la persona y los habituales saludos. Esto sólo con un individuo; en ocasiones debes esperar dos llamadas más de este tipo y esperar a que la canción se reproduzca.
Se oye interesante el hecho de elegir tu canción, pero deberían existir más variantes dentro de la temática, ya que después de haber perdido cinco minutos en comerciales y otros cinco en presentar las opciones y elegir la canción (porque en ocasiones la respuesta no es inmediata) el radioescucha ya cambió de estación y ni siquiera esperó que canción sería elegida, sobre todo cuando es el caso de que ninguna canción a las elegir es del gusto del oyente.
Un dato de suma importancia para este tipo de programas, no se basa tanto en la interacción con el público, sino que el conductor debe saber mantener a la audiencia entretenida para que ésta no se despegue fácilmente de la estación, porque uno de los grandes problemas en la radio son los conductores.
En esta misma cadena de radio existe otro programa titulado Telefonimonicanción, conducido por Mónica Román, quien para mi parecer, posee un muy buen gusto musical, y en varias ocasiones he sintonizado la estación, dejándola como opción ya que la canción es muy buena, pero al momento que ésta acaba y al darme cuenta que el programa es el ya mencionado, de inmediato cambio la estación y quizá durante mi búsqueda por música de nuevo sintonice ahí sólo para ver si ya puso otra buena canción.
El problema aquí no es el programa sino el programador. Tal vez se deba a una simple cuestión de gustos por la voz del conductor, pero esto demuestra que muchas veces un programa de radio puede ser muy bueno y tener una temática interesante o interactiva, pero si no contamos con un conductor que sepa como motivar a los radioescuchas o que los mantenga pegados al estéreo, será muy difícil que éstos se queden en la estación sintonizada a pesar de los comerciales para no perder un minuto del programa elegido.













No hay comentarios:
Publicar un comentario