miércoles, 14 de octubre de 2009

¡PLAY BALL!


El día por fin llego, las candilejas se volvieron a encender, y las butacas del estadio más grande de la Liga del Mexicana del Pacifico de nuevo vuelven a albergar las emociones de más de 17,000 almas.

El mejor béisbol de México ha dado inicio, y con él las esperanzas, ilusiones, emociones, sufrimientos, y toda clase de sentimientos que solamente un juego tan apasionante como el beisbol puede ofrecer.



La fecha estaba pactada desde hacia tiempo, el invitado a la fiesta inaugural: Hermosillo –los multicampeones- y todas las condiciones idóneas se presentaron para presenciar el inicio de una nueva campaña.

Desde temprano hileras de personas arribaban al coloso de la ciudad deportiva, los olores, la música, los colores, la algarabía y los gritos hicieron recordar la recién edición de la Serie del Caribe celebrada en esta misma ciudad.

Los factores estaban listos para celebrar esta nueva etapa, esta nueva aventura, esta nueva incursión. Sin embargo, alguien no estaba listo: Los Águilas de Mexicali.


La fiesta terminó por convertirse en funeral, un apabullante marcador de 13 carreras a 4 enmudeció por completo el estadio. La gente una vez más salió del coloso, triste, molesta, y decepcionada.

Tal vez es temprano para buscar culpables –que si los hay- pero por esta ocasión (solo por esta ocasión) dejaré el beneficio de la duda y abriré la oportunidad para que los emplumados demuestren en su próxima serie en casa de que están hechos.


No será sencilla esta temporada para los Águilas, con una base de jugadores jóvenes, el manejador Bobby Dickerson tendrá mucho qué pensar y analizar durante los próximos días. Veo un vestidor sano, sin jugadores temperamentales ni protagonistas y también en veo en Dickerson un hombre dedicado totalmente a su profesión.

El cuadro bajo, tiene hombres de calidad que de seguro en cuanto se conecten de la manera adecuada, puede dar buenos resultados. Los jardines gozan del guante de Román Peña que al parecer este será su año que lo consolide como un pelotero de nivel en el beisbol invernal.

Lo que me deja muchas dudas es el staff de pitcheo, hasta el momento los relevos han fallado y el cerrador de lujo ya no está. Al parecer los de pantalón largo en los Águilas no les gusta invertir en buenos lanzadores, cuando en mi parecer ahí está la esencia del juego.


De aquí en adelante once series jugarán los Águilas como locales, otras once en carretera. Como ven no se pueden dormir en sus laureles, de ser así estaremos enfrentándonos a un nuevo fracaso.

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